En algún momento de nuestra vida todos hemos escuchado esta frase y muchas veces, aun la hemos usado. Es una frase que demuestra nuestro sentido de patriotismo, cuando somos capaces de poner lo que es importante para nuestra nación antes de nuestro propio beneficio. Esta frase también puede demostrar nuestro sentido de responsabilidad personal, cuando hacemos algo para el beneficio de nuestra familia aun por encima de lo que me gustaría a mí como individuo. De cualquier manera la mayor parte del tiempo esta frase se usa como una muestra de un carácter moral alto y de una integridad personal intachable.
Pero últimamente esta frase ha tomado un sentido muy diferente y hoy me quiero enfocar en ese nuevo sentido de la palabra. En nuestra sociedad, ahora cuando una persona dice me voy a trabajar porque el deber me llama, no necesariamente está hablando de un sentido cívico tan profundo que le motiva a tal grado que es capaz de llevarlo al sacrificio personal para lograr un bien mayor (y que conste que sí estoy escribiendo este blog en día domingo, por eso estoy usando palabras domingueras como sacrificio personal y bien mayor), pero ya me desvié del tema.
En nuestra sociedad moderna y sofisticada la frase me voy a trabajar porque el deber me llama, ya no se refiere a un deber moral. Ahora, se refiere a que me voy a trabajar porque el deber